Aarón Arredondo, Guadalupe, México.

Mi deseo por servir al Señor comenzó unos meses después de que le recibí y vine a la vida de iglesia en el mes de octubre del 2002. Los hermanos que me pastorearon fueron un gran modelo para mí. Ellos infundieron en mí la aspiración de expresar a Dios en mi vivir y siempre me transmitieron el deseo de ser perfeccionado. Después escuché que para llegar a ser útil en las manos del Señor es necesario que sea una persona apropiada. Así como yo no usaría una mesa desnivelada para mis libros, el Señor no usaría en Su mover una persona con un carácter inadecuado.

 

Es en este lugar que estoy conociendo realmente lo que soy y lo que tengo que llegar a ser por causa de la economía de Dios. Pero no me desanimo, aunque el hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Es por medio de la Palabra que estoy experimentando esta renovación en todas las partes internas de mi ser.

 

La verdad en la Biblia me ha llevado a conocer más a mi Señor al experimentar la Palabra y permitir que sea constituida en mí ser.

 

Aquí me estoy enamorando más de mi Señor Jesús al buscarlo ejercitando todo mi ser: espíritu, alma, mente, fuerzas, emoción, corazón y voluntad con todos mis compañeros, quienes como yo, invocamos Su rico nombre.

 

(Entrenante en su primer semestre, primavera 2005)

 

 

 
 
 

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