|
|
|
|
 |
|
Allan Galeas,
Tegucigalpa,
Honduras
Agradezco al Señor por Su gran misericordia de haberme traído al
Entrenamiento de Tiempo Completo en México. Cuando estaba en mi
país supe del entrenamiento, pero para mí era una opción muy
remota, hasta que una vez le expresé el deseo de mi corazón al
Señor de estar en el entrenamiento. Hoy, estoy aquí, para mí
parecía imposible, pero para Dios fue posible.
Este tiempo que he pasado en el entrenamiento ha sido de mucho
hablar de parte del Señor para mí y de mucho aliento del Espíritu.
¡Qué valioso es estar aquí! Cada día que pasa experimento algo
nuevo del Señor, siento que cada mañana que me levanto, el Señor
me hace un nuevo llamado a ser vencedor. No he pretendido otra
cosa que no sea ganar, profundizar y asirme de Cristo, que mi ser
natural vaya menguando y que Dios añada mas de Su elemento divino
en mí, y que yo sólo sirva para edificar la iglesia. A veces me
pregunto, ¿cuánto tiempo estaré aquí, qué haré después? Estoy
persuadido que el Señor tendrá cuidado de todo. Estoy aprendiendo
a disfrutar al Señor un día a la vez; el día de mañana tendrá su
propio afán y sé que todo lo que suceda contribuirá para la
edificación de la iglesia. También cada momento he sentido la
necesidad de ganar más de Cristo como si fuera el último día.
Sé que he dejado atrás algunas cosas, pero tan sólo es el comienzo
para ganar a Cristo. Puede que ya no tenga un “futuro emprendedor”
como el mundo lo percibe; pero mi meta ya no es hacer tesoros en
el mundo donde todo se corrompe, sino que mi mirada esté fija en
Él, permanecer firmemente arraigado en Él a fin de absorberle.
Hazlo en mí Señor. Amén
(Entrenante
en su primer semestre, otoño 2004)
|
|
|
|