Betania Palacios, Tlalnepantla, México.

Mi experiencia en el entrenamiento, ha sido muy diferente de todo lo que me había imaginado. Este lugar es muy extraño. Jamás lo podré entender, pero lo que si veo y siento, es que en este lugar uno puede amar más al Señor. Quizá yo creía que amaba al Señor, pero me di cuenta que realmente no lo amaba como yo creía. Bien es dicho que para amar a alguien hay que conocerle bien, y todavía no le conozco bien. Estoy conociéndolo, estoy descubriendo cosas que nunca me imaginé que existieran, y que mi Señor las tuviera. Mi capacidad de asombro se está haciendo todavía más grande. Todo llega a ser nuevo para mí.

 

En este lugar estoy aprendiendo a amar a mi Señor, conociéndole al pasar un tiempo con el cada día en la mañana, valorando y disfrutando invocar Su Nombre, y conociéndole mediante Su palabra.

 

Hasta apenas aquí valoré ese libro tan maravilloso, la Biblia, que nos muestra desde Génesis hasta Apocalipsis (aunque no lo comprendamos del todo), la economía divina. Realmente se ha despertado un enorme interés por leerla rápidamente. Cuando comencé a leerla no sentía nada al respecto, pero conforme fui descubriendo cosas, me sorprendió tanto que quisiera terminarla ya para saber todo de ella. Todos dicen que es el mejor libro y no por nada es el más vendido en todo el mundo. Creo que es como realizar un gran viaje a través del tiempo y ver toda una historia con un objetivo definido. Nuestro Dios tiene un propósito y el pretende cumplirlo, y esto está plasmado, registrado en las Escrituras. Sólo le pido al Señor que en Su misericordia me dé un espíritu de sabiduría y revelación para poder entenderla y experimentarla. Necesito los lentes de la economía de Dios para poder verla.

 

A mi me gustaba leer libros, novelas, etc., y muchas de ellas tenían historias y composiciones espectaculares; pero lo que tiene este libro, para mí es indescriptible. Lo que he leído, ha cautivado mi atención y ha superado mis expectativas. Todo lo habido y por haber está escrito en este libro. De verdad que ésta solamente pudo haber sido escrita por el aliento y la inspiración de Dios a través de muchos hombres.

 

Aprecio estar en este lugar, porque solamente en un lugar con esta clase de atmósfera, junto con otros que de corazón puro invocan el nombre del Señor, puedo realmente aprender a buscarlo cada mañana, a conocerlo, a amar Su palabra y a profundizar en las verdades.

 

Es un placer y un privilegio ser escogido para cooperar con Él. ¡Qué el Señor siga teniendo misericordia de mí, y de todos nosotros y nos tome en cuenta para llevar a cabo Su plan eterno, que se había propuesto en Sí mismo desde la eternidad pasada! Amén.

 

(Entrenante en su primer semestre, otoño 2006)

 

 

 
 
 

© Derechos reservados, 2004, ETCMx, Tlalnepantla, México