Cecilia Porras, Juárez, México.

Antes de venir al entrenamiento escuchaba diversos comentarios de cómo era el estar aquí, de las actividades que se realizan, de las cosas que se tienen que hacer, de los lugares a los que van, entre otras cosas. Pero no fue hasta que llegué que me di cuenta del verdadero significado del entrenamiento. El Señor trata con cada uno de nosotros de distintas maneras y en diferentes áreas.

 

Una de las cosas que más he disfrutado, es que he estado aprendiendo y experimentando a conocer a Dios. A pesar de que siempre he estado en la vida de iglesia no había tenido experiencias reales con el Señor.

 

Antes para mí, Dios era objetivo, era el Dios de mis padres, pero ahora es una Persona subjetiva, es mi Dios. Esta expresión parece ser mía: “De oídas te había oído; Más ahora mis ojos te ven”.

 

(Entrenante en su primer semestre, otoño 2006)

 

 

 
 
 

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