Claudia Bustos, Tlalnepantla, México
Vine al entrenamiento con menos de un año en la vida de iglesia. Estoy en mi tercer término, y puedo testificar que el entrenamiento de tiempo completo es el mejor lugar en el que he estado, no se compara con nada. Antes de entrar aquí, conocí a algunos jóvenes que ya se habían graduado y vi algo en ellos que no tienen los demás jóvenes que había conocido. Aunque no sabía qué era. Ahora sé que lo que ellos expresaban es la transformación que el Señor hizo en ellos. Yo no puedo decir cuánto el Señor ha hecho en mí, pero sé que ha hecho algo porque ya no soy la misma. En cada término el Señor trata algo diferente en mí. Recuerdo que en mi segundo término me encontré con una compañera que estudió conmigo en la universidad y me dijo que me veía diferente, feliz y con paz. Yo en realidad me sentía como siempre, pero noté que ahora expreso al Señor. Aquí he aprendido a tomarlo y aferrarme a Él en cada cosa que hago, por pequeña que sea. Sea en el servicio práctico, en el evangelio, en las clases, aun caminar por la calle. No cabe duda que el entrenamiento que Dios me da cada día, ha cambiado mi vida por completo
.

(Entrenante en su tercer semestre, primavera 2004)

 

 

 
 
 

© Derechos reservados, 2004, ETCMx, Tlalnepantla, México