Deyanira Hernández, Cd. Juárez, México
Estoy muy contenta y muy agradecida con el Señor por haberme traído a este lugar. Aunque yo crecí en la vida de iglesia, nunca pude tener una experiencia real y personal con el Señor, y ahora me doy cuenta de que no la había tenido porque nunca le había permitido al Señor que me tocara. Pero estando en el entrenamiento, tengo la oportunidad de tocar al Señor cada mañana, tomándole a Él como mi fortaleza y constante suplir y aprender, sobre todo, a confiar en Él. Además, este tiempo ha sido uno de galanteo, donde el Señor me ha ido enamorando poco a poco de Él mismo, hasta el punto en que ha llegado a ser lo más importante en mi vida. Ahora sé que lo amo, por que lo conozco, quiero conocerlo más y quiero desperdiciar mi vida en Él.

(Entrenante en su segundo semestre, primavera 2004)

 

 

 
 
 

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