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Esaú Hernández, León, México. Estar aquí en este entrenamiento equivale a estar en las manos de “Hiram” que nos está haciendo las columnas de Su templo. En el Antiguo Testamento apreciamos que estas columnas sostenían todo el peso del edificio que representa la casa de Dios, el testimonio de Dios. El Señor hoy nos necesita como tales columnas y en Su misericordia, me ha puesto en este lugar. ¡Qué bendición! Abro mi ser para que el Señor me haga una columna en el templo de mi Dios y nunca más salir de aquí.
He sido ayudado en cuanto a la manera apropiada de ir a la Palabra; con un espíritu de oración, para respirar al Señor; también de hablar las verdades divinas como la manera más eficaz de ser constituidos de ellas. Ahora sólo busco la oportunidad para compartir con otros lo que veo en la Palabra con la ayuda del ministerio. También he visto que si no oro lo que leo en la Palabra no lo recibo a Él.
(Entrenante en su primer semestre, primavera 2005) |
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