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Estíven Antezana, Santa Cruz, Bolivia. Aprecio mucho haber oído estas palabras: “....éste es el lugar donde convergen Génesis 28 y el Salmo 133, ciertamente terrible es este lugar, pero aquí es donde los hermanos habitan juntos en armonía y donde se recibe bendición y vida eterna. Agradezco al Señor por su misericordia al haberme traído al ETCMx donde podemos ser perfeccionados en VIDA, VERDAD, EVANGELIO y CARÁCTER.
He sido muy impresionado con la afirmación: “Dios lo trajo aquí para hacer de usted un miembro NORMAL del Cuerpo de Cristo”. En la clase del Carácter vi cuan relajada es mi persona. El Señor necesita personas apropiadas que puedan expresarle de una manera clara con un espíritu transparente el cual refleje la persona de Cristo. En Juan 19:5, luego de que Pilatos no encontró falta alguna en Jesús exclamo: ¡He aquí el Hombre! Él no se refería a Jesús en Su divinidad sino en Su humanidad, en este Hombre le agradó a Dios habitar y expresarse. Hoy Cristo está forjando Su imagen, Su impronta en mí a través de cada situación dispuesta para derribar mi ser completo y construir el carácter del Dios-hombre.
Otra área en la que somos ejercitados es la practica de la predicación del evangelio. Estas semanas no sólo he sido expuesto en mi escasez al hablar por el Señor, sino que también necesito hablar con autoridad y convicción. Necesito amar a los pecadores, estar constituido de la verdad y tener un espíritu desesperado para ver la gran necesidad de llevar la Vida a otras personas.
Al permanecer bajo el hablar directo de este ministerio sólo puedo reconocer que todo mi ser era una cáscara, mi experiencia era superficial y que en mi religiosidad he vivido como un cristiano-recobrado-degradado. Poco a poco la vida está quitando los velos, es un asunto orgánico, espontáneo, lleva su tiempo, así es como el Señor me está perfeccionando.
(Entrenante en su primer semestre, otoño 2006) |
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