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Gabriela Plaza, Ecatepec, México Doy gracias al Señor por darme la oportunidad de ser entrenada aquí en el ETCMx. El Señor me ha visitado y el curso de mi vida está cambiando. En la educación religiosa tradicional en donde crecí, sólo vi que si era buena iría al cielo y además de esto, no podía contactar a Dios de una manera personal, pues necesitaba un intercesor. Así que todo lo que conocía sobre Dios era muy objetivo, estaba fuera de mi alcance. En este tiempo estoy empezando a conocer y a disfrutar a mi Cristo de una manera subjetiva, más cercana. El entrenamiento me ha ayudado a desarrollar una relación íntima con el Señor, a abrirme a Él para permitirle que toque mi ser interior y que Él crezca en mí.
¡He visto algo! Que mi Dios ha pasado por un proceso y se ha hecho accesible a mí, y que lo puedo contactar en cualquier momento pues Él está morando en mi espíritu. ¡Esto es maravilloso! Nunca antes pude imaginarme siquiera que Dios mismo deseara y pudiera habitar en mí. No hay más intermediarios, ahora somos Él y yo.
En cada clase estoy experimentando enamorarme de mi Dios. El ha llamado mi atención y está ganando mi corazón. Quiero crecer en vida para ser una vencedora y traer al Señor de regreso. En estos dos años en el entrenamiento es mi confianza que el Señor ha de hacer Su trabajo en cuanto a perfeccionarme en lo divino y en lo humano. Me gusta saber que mientras más espiritual sea, más humana seré. (Entrenante en su primer semestre, otoño 2004) |
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