Héctor Joel Ortalaza, Toa Alta, Puerto Rico
Muchos piensan que el entrenamiento recalca adquirir puros conocimientos bíblicos. Pero en realidad no es así. Un aspecto del entrenamiento que ha sido de mucho beneficio para mí es la importancia de tener un carácter apropiado. La ganancia de las riquezas espirituales y disfrute con el Señor dependen de un buen carácter. Un hermano decía que "Si alguien me habla de parte de Dios con sus zapatos sucios y sin rasurar su rostro de inmediato no le creeré ni 50% de lo que me diga". También he visto que al predicar el evangelio es necesario discernir cómo le vamos a hablar a una persona pecadora, para que este llegue a ser un fruto, y fruto que permanezca. Aunque el punto más importante del entrenamiento es el crecer en la vida. De nada vale llenarnos de las verdades en la Biblia, tener un buen carácter, predicar bien el evangelio para servir al Señor si no somos avivados en las mañanas y buscar durante el día las experiencias maravillosas de este Cristo todo-inclusivo. Nuestro mejor entrenamiento es que aprendamos a tocar y tener amores con el Señor como nuestro Novio.

(Entrenante en su primer semestre, primavera 2004)

 

 

 
 
 

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