Jhonny Aguilar, Tarija, Bolivia, S.A.

El Señor por Su misericordia me trajo a Su recobro, y pocos meses después puso en mi corazón el deseo de venir a este entrenamiento. Oré con desesperación y la iglesia también, hasta que se hizo una realidad. Creó firmemente, que Dios propició todas las circunstancias para poder estar aquí en el ETCMx. El hecho de abandonar todo y venir al entrenamiento fue la mejor decisión de mi vida. Me había consagrado a Dios pero desconocía Su propósito; este entrena-miento me ha ayudado a ver lo que Dios está haciendo en esta tierra: edificar Su casa. Ahora estoy más claro y puedo ver algo de este deseo único que Dios tiene acerca de Su edificio orgánico. Creo que aquí en el entrenamiento he experimentado un giro crucial en mi vida como el que experimentó Jacob en Gn. 35.

Una de mis experiencias más impresionantes en este entrenamiento es en cuanto a la verdad. Todos los días estamos siendo constituidos con las verdades más elevadas y puras reveladas en las Escrituras. A través de las clases que recibimos de todos los hermanos maestros que nos visitan, me di cuenta que para servir al Señor uno necesita conocer la Palabra de Dios. Estoy conociendo la verdad y siendo constituido con ésta al orar-leer la Palabra. También, mi experiencia en cuanto a la vida se ha profundizado. Esto ha sido de manera gradual. Estoy cultivando hábitos de oración personal y corporativa, y sobre todo, mi tiempo con el Señor cada mañana. En el servicio estoy aprendiendo a coordinar; creo que esta lección me llevará toda mi vida aprenderla.

Estoy muy agradecido a Dios por concederme estar aquí. Es el mejor tiempo de mi vida, con toda certeza lo digo, jamás olvidaré todas las experiencias que he tenido y estoy teniendo en este lugar.

(Entrenante en su tercer semestre, primavera 2004)

 

 

 
 
 

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