José A. Septién, Querétaro, México.
 Es una experiencia única el estar aquí en el entrenamiento. Un lugar soy guardado en una atmósfera pura y llena de luz. Donde aprendo a experimentar a Cristo todos los días de la semana y donde puedo disfrutarlo como mi centro cada día. Aquí he tenido la oportunidad de dedicarle todo mi tiempo para ser cautivado con Su hablar fresco cada semana y en cada clase. Cada día que pasa soy conmovido con el hablar de los entrenadores que nos comparten el ministerio. Algo que he disfrutado de sobremanera es la comunión fraternal con los hermanos coentrenantes en la casa para hermanos donde he recibido el pastoreo de unos a otros y esto me ayuda a crecer juntos en vida.

(Entrenante en su segundo semestre, primavera 2004)

 

 

 
 
 

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