Julio Alvarado, Tegucigalpa, Honduras, C.A.

Estar en el entrenamiento de tiempo completo ha sido una bendición a mi vida. Uno de los aspectos que más a sido de ayuda para mí es: la vida. Durante este tiempo he aprendido el hábito de contactar al Señor cada mañana. Mi tiempo en la mañana con el Señor ha llegado a ser la parte del día que más disfruto. Antes de empezar cualquier actividad, aun antes de pensar cualquier cosa, todo mi ser se centra en el Señor. Es en este tiempo que al pasar los días en el entrenamiento el Señor ha llegado a ser más querido a mí. Hoy puedo decir que lo amo más que ayer. He aprendido a darle a Él mi primer, mi mejor amor. Estoy seguro que al salir del entrenamiento seré una persona que ama al Señor. ¡Qué bendición: conocer al Señor y amarlo más!

(Entrenante en su cuarto semestre, primavera 2004)

 

 

 
 
 

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