Karen Capillo, Lima, Perú.

Doy gracias al Señor por haberme puesto en un hogar cristiano y haber nacido en la vida de iglesia. Recibí al Señor a los 12 y me bauticé a los 15 años. Durante mis días de niñez consagré mi vida futura al Señor  y le dije que al terminar mis estudios consagraría 2 años de mi vida a Él. Aún yo no sabía a dónde iría, pero Él sí. Ahora estoy en el ETCMx haciendo el negocio más grande del universo: expresarle y representarle. ¡Aleluya!

 

Él me rescató, haciendo muchos arreglos para traerme aquí y Dios nunca llega tarde, el secreto radica en esperar.

 

En mi corazón siempre estuvo el deseo de ser de utilidad al Señor, y Él me trajo al lugar indicado. Estoy aquí para no sólo aprender las verdades, pues si amo al Señor lo primero que tengo que hacer para servirle es ser la persona adecuada. Porque sé que con un carácter deficiente no seré de utilidad al Señor. Aquí estoy para tres cosas: aprender, practicar y esforzarme, y el secreto está en tomarlo a Él, confesando mis pecados y teniendo comunión con Él por las mañanas. También reconozco que aún estoy en el proceso de aprender a tener comunión unos con otros.

 

En estos dos años quiero que el Señor me siga alumbrando para serle un oráculo apropiado. ¡Oh Señor, me doy a Ti para que entresaques lo precioso de lo vil y apartes de mí la palabra mentirosa para hablar la verdad unos con otros!

 

Escojo voluntariamente este camino.

 

(Entrenante en su segundo semestre, otoño 2006)

 

 

 
 
 

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