Keren Rosario, Bayamón, Puerto Rico.

En la vida de iglesia crecí ayudando en el servicio con los niños. El entrenamiento amplió mi visión en cuanto a este servicio tan importante. Los niños son como semillas que podemos regar para que produzcan fruto; son una puerta amplia para el evangelio. Ellos traerán el aumento a la iglesia. Si son cautivados por la Palabra de Dios, ellos atraerán a otros niños y amigos a sus reuniones de hogar, entonces toda la familia será ganada. En este semestre, una de las reuniones con una familia, comenzó con sólo tres niños y llegó hacer una reunión de doce. Y finalmente una de las madres de los niños fue ganada por el Señor y para Él. Ella fue cautivada al ver cómo sus hijos comenzaron a amar la Palabra de Dios y por el cuidado tierno que le brindó la familia a la que visitamos.

Este servicio me dejó ver la importancia de apegarme a las verdades que se ven en la Biblia para impartirle, darle la Palabra pura a cada niño, sin ninguna mezcla ni levadura. Vi mi necesidad de entrar a la Palabra para conocerla, y por medio de esto poder impartirla en cada niño que visito. Ahora me siento más preparada para servir de manera apropiada con los niños, ya sea en mi localidad, o en un futuro, en mi propia casa. Cooperar así con el Señor para que levante más Esdras en Su recobro que conozcan Su corazón, y que estén constituidos con las verdades puras. A fin de que con el tiempo, puedan preparar el camino para que Él regrese. Y, que estos niños puedan llegar a ser jóvenes que lo amen, que tengan constante contacto con Él. Como dice Proverbios 22:6: “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”.

(Entrenante en su tercer semestre, otoño 2004)

 

 

 
 
 

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