|
|
Loida González, Humacao, Puerto Rico. La carga del Entrenamiento es ayudar a los jóvenes a llegar a ser miembros normales del Cuerpo de Cristo que funcionan y edifican el mismo. Uno de los propósitos del entrenamiento es ayudarnos a crecer en la vida divina y para esto cada mañana tengo un tiempo específico donde disfruto la novedad del Señor Jesús, mi Deseado. En el entrenamiento he visto que al buscar el rostro del Señor en las mañanas no dependo de mis sentimientos o estado de ánimo, sino de mi apertura hacia Él. En Salmos 110:3 dice: “Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de Tu poder, / En la hermosura de su consagración. / Desde el seno de la aurora / Tú tienes el rocío de tus jóvenes...” (lit.). Cada mañana quiero que le sea hermosa mi consagración y que mientras Él pelea por mí, yo pueda serle rocío, un refrigerio para Él.
Hoy puedo decir que he hallado a Aquel que llena mi corazón y acepto con gusto sus caminos. Voluntariamente consagro mi vida a Él y no deseo más nada fuera de Él. Quiero decir: “¿A quién tengo yo en los cielos sino a Tí? Y fuera de Ti nada deseo en la tierra” (Salmos 73:25).
(Entrenante en su primer semestre, primavera 2005) |
|
||||||
|
© Derechos reservados, 2004, ETCMx, Tlalnepantla, México |
||||||||