Mario Torres, Damián, Cuba
Puedo testificar que he aprendido a tomar al Señor como mi vida, a ser avivado cada mañana al pasar un tiempo con Él, como dando un viaje por el tabernáculo. Confesando y tomando al Señor como la realidad de todas las ofrendas para así llegar y permanecer en el Lugar Santísimo. En el entrenamiento he leído todo el Nuevo Testamento una vez cada término, en los recesos el Antiguo Testamento. También he memorizado versículos, hasta los bosquejos de las lecciones. Esto me lleva a estar lleno del Señor por medio de Su Palabra. Gracias al Señor que el entrenamiento nos equipa y nos prepara para Su obra. Amén.

(Entrenante en su cuarto semestre, primavera 2004)

 

 

 
 
 

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