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Marliz Aquino, Bayamón, Puerto Rico.
Antes de venir al ETCMx tenía muchos conceptos de lo que era el
entrenamiento. Sin embargo, al llegar aquí todos mis conceptos se
esfumaron. El entrenamiento no es un lugar para sufrir. Todo lo
contrario, es un lugar donde se disfruta a Cristo. Un aspecto
donde he recibido mucha luz y ayuda es el servicio práctico. Cada
semana se nos asignan ciertos servicios a cada entrenante, pero
estos servicios no se hacen individualmente sino que se hacen con
otros entrenantes. Los servicios pueden ser limpiar y trapear los
pisos, limpieza o preparación de las comidas, o limpiar los baños.
Durante cada servicio uno experimenta la compenetración con los
demás entrenantes. Es un tiempo en el que uno llega a conocer el
Cristo que tiene su compañero entrenante; es un momento perfecto
para conocer a los demás que servimos juntos, es un tiempo de
mucho provecho, de ganar experiencias del Cuerpo. Durante estos
servicios podemos tener comunión y compartir de lo que se haya
disfrutado ese día. En una ocasión disfrute muchísimo la limpieza
de baños porque estuve cantando himnos todo el tiempo y mi
espíritu se avivó. Es algo muy normal que un cristiano pueda tocar
su espíritu aun en las tareas cotidianas. En el servicio los
entrenantes pueden funcionar en mutualidad y suministrarse cada
uno del rico Cristo. Incluso la conciencia se despierta más. Lo
que antes ignoraba por no querer pasar trabajo, ya no lo puede
ignorar. Desde que estoy aquí mi oración es que el Señor
transforme mi carácter. Quiero ser un obrero útil al Señor. |
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