Milton Rubio, Puerto Cortés, Honduras.
Este tiempo aquí en el entrenamiento ha sido maravilloso en la experiencia de ser compenetrado con muchos miembros de Cuerpo de Cristo, de diferentes países y costumbres. He podido ver con claridad la necesidad que tengo de ser anulado en mi ser natural y ser desarraigado de mi trasfondo para que el nuevo hombre pueda ser manifestado. Desde el inicio pude percibir una atmósfera muy divina y muy propicia para que la vida de Dios crezca en cada uno de nosotros, los entrenantes. Uno de los aspectos que hace que este sea un lugar tan adecuado, es el hecho de que continuamente nuestras debilidades y defectos son puestos en manifiesto, ya sea por las asignaciones, los servicios, las pruebas y muchas más situaciones que nos dan la oportunidad de ser perfeccionados.

Aquí en el ETCMx, he experimentado los momentos más maravillosos en el área del evangelio, porque se nos conduce a ejercitarnos en todo tipo de prácticas de la predicación del evangelio, como son: tocar puertas, abordar a personas en la calle para darles el mensaje de salvación, hablar públicamente en microbuses de transporte popular y también privadamente a las personas que los abordan. Lo cual me ha permitido participar en muchas experiencias de salvación como nunca lo había hecho antes, es pues, mi experiencia en el ETCMx la más consistentemente vital que he tenido y espero aprovechar este tiempo que sé que cambiará sustancialmente mi vida como hijo de Dios. Así que, confió que, una vez pasado por este entrenamiento, pueda poner en práctica todos estos hábitos vitales en los cuales he estado sumergido aquí, y pueda ser útil al Señor y Él no se avergüence de mí en aquél día cuando esté en Su presencia sino que más bien oiga de Su boca: “...esclavo bueno y fiel... entra en el gozo de Tu Señor” (Mt. 25:21)

(Entrenante en su primer semestre, otoño 2004)

 

 

 
 
 

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