|
|
Omayra Carballo, Sabana Grande, Puerto Rico. Mi esposo terminó el entrenamiento primero y ahora, después de un tiempo, estamos juntos aquí.
Cuando era joven, hice un voto de consagración de asistir al entrenamiento de tiempo completo por dos años. Pasaron años y un día el Señor me recordó Proverbios 20:25: “Lazo es al hombre hacer apresuradamente voto de consagración y después de hacerlo reflexionar”. El Señor me pidió aquello que le había prometido y Dios nunca argumenta con el hombre, cuando pone Su dedo sobre algo, no lo quita. Él me trajo a este lugar maravilloso, donde estoy aprendiendo a abandonarme al Señor y a completar Su gozo, no mi voluntad. Mediante el horario del entrenamiento tengo la oportunidad de pasar al menos tres tiempos con el Señor cada día, así Él se está haciendo más cercano a mí cada día.
Junto con los demás entrenantes provenientes de diferentes países he podido experimentar lo que es perseguir al Señor con los que le invocan de corazón de puro. También, mediante las clases he comenzado a atesorar este ministerio, que sólo me conduce a amar más al Señor. Mis ojos han sido abiertos a centrar todo mi ser en la economía de Dios. El Dios en el cual creo y a quien sirvo es un Dios de propósito, de plan, Él está lleno de asuntos relacionados a Su economía. Él quiere hacer Su hogar en mí corazón hasta que lo que piense, ame y desee sea uno con Dios. Veo que Él se está añadiendo como el oro a mi ser. Sencillamente el entrenamiento a tiempo completo es una oportunidad donde estoy siendo edificada junto con otros a amar y perseguir al Señor. ¡Qué misericordia es estar aquí!
(Entrenante en su segundo semestre, primavera 2005) |
|
||||||
|
© Derechos reservados, 2004, ETCMx, Tlalnepantla, México |
||||||||