|
|
|
|
 |
|
Rafael
Cabrera, Toa Alta, Puerto Rico
En el
entrenamiento pude ganar muchas cosas. Lo primordial que gane fue
tener muchas experiencias maravillosas de Cristo. Lo que me ayuda
a ser un cristiano normal. Antes del entrenamiento, podía estar
horas, a veces mucho tiempo sin tomar al Señor, sin pasar tiempo
con Él y sin oración. Ahora siento como si me quedara sin
respiración cuando paso tiempo sin tomar al Señor. Cuando no
tomo al Señor en la mañana siento que el día se me hace más
difícil. No es que no vengan los problemas, pero sí, al tomar al
Señor, Él nos suministra y nos da la manera de ir adelante en
toda situación.
Ha
sido una maravillosa experiencia el poder compenetrarme en el
nuevo hombre con hermanos de más de doce países distintos de
Latinoamérica y Estados Unidos, y hasta chinos y alemanes. ¡Esto
es maravilloso! Siento como si tuviera familias y hogares en todos
esos países.
En
mi servicio del evangelio con los jóvenes pasé tiempo conociéndolos,
visitándolos o simplemente conversando, apren-diendo a no hacer
nada sin tomar al Señor. ¡Una oración hace más que muchas
visitas! Al predicar el evangelio, hacer contacto con los
estudiantes y pasar tiempo con ellos leyendo la Biblia y
disfrutando al Señor se aprende a perder la cara, a no
avergonzarnos del evangelio. ¡Y qué satisfacción ver a alguien
que recibe al Señor dentro de su ser!
¡No
me arrepiento de haberle dado estos dos años al Señor!
(Entrenante
en su cuarto semestre, primavera 2004)
|
|
|
|