Rebecca Muñoz, Humacao, Puerto Rico.

Gracias a la misericordia del Señor, nací en un hogar cristiano en la vida de iglesia. El 12 de agosto de 1992 hice un voto con el Señor y consagré a Él mi corazón, con el deseo de que algún día pudiera servirle o darle por lo menos un tiempo de mi vida a Él. Luego de un tiempo, mi hermana y yo escuchamos acerca de un entrenamiento a tiempo completo, el ETCMx, donde iban jóvenes graduados de universidad que amaban al Señor y que le entregaban al Señor un tiempo de sus vidas para conocer más de Él sin ningún obstáculo. Las experiencias que me contaban hizo que en mi surgiera el deseo de ir a este lugar tan maravilloso donde estaba lo que yo deseaba. Esto me animó mucho a continuar con mi voto de consagración, y aun más, surgiera en mí el deseo de ser entrenada por el Señor para serle útil.

Hoy después de doce años de haber hecho mi voto de consagración y estar casada, pude cumplir el deseo que había en mi corazón de participar de este entrenamiento junto con mi esposo. ¡Qué misericordia y fidelidad tiene el Señor para aquellos que le aman! No me arrepiento de la de
cisión que tomamos de dejarlo todo para seguirle a Él. El entrenamiento a tiempo completo hace de nosotros personas normales, que aman a Cristo sobre todas las cosas y practican cómo vivir una vida mezclada con Él y sujeta a Él. Cada día que pasa anhelo más ser entrenada, ganar más experiencias con mi Señor y ofrecerle lo mejor; tal como María que le dio lo mejor al Señor derramando su frasco de alabastro sobre sus pies, Mt. 26:6-13. Anhelo y deseo ser como ella, dar lo mejor al Señor y el entrenamiento me está ayudando a lograr desarrollar en mí un vivir de dar a Él lo mejor y de llegar a ser una “loca que ama” a Cristo para el cumplimiento de Su economía hoy en la tierra.


(Entrenante en su primer semestre, primavera 2004)

 

 

 
 
 

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