Rolando Gutiérrez, México D. F., México.

La misericordia del Señor es tan grande y larga que me ha traído a este huerto suyo. Aquí he podido recibir mucha de su transfusión e infusión tan sólo por encontrarme en el lugar correcto en los momentos adecuados, los cuales se dan a menudo en este centro del universo. Gracias, Señor por traerme.

 

Ahora comprendo que de no estar aquí, no tendría un tiempo fijo de estudio ni de tocar al Señor. Esto es porque antes de venir aquí no lo hacia, y conociendo como soy, creo que hubiera tardado mucho tiempo en poder entrar en esta manera viva. Esto es uno de los puntos que más se ha desarrollado gradualmente en mí. El secreto es seguir un horario establecido con una meta especifica, a saber, llevar el horario del Dios-hombre. Esta ha sido una grande bendición para mi vida en el Señor. Sin embargo, la oportunidad de forjar este hábito cooperando con Él y Su abundante gracia está resultando en mi crecimiento y función como miembro normal en Su Cuerpo. Ejemplo en esto para mí ha sido el hermano Nee. Él de joven apreciaba el comer bien, dormir bien y vestir ropa fina, pero al darse cuenta del propósito de su vida, todo lo anterior cambió. Ha sido muy importante darme cuenta que esta lección entre más joven y más rápido se aprenda es mejor. Espero que esta experiencia me sirva a través de toda mi vida, y todavía más, que afecte a los que me rodean.

 

(Entrenante en su segundo semestre, otoño 2006)

 

 

 
 
 

© Derechos reservados, 2004, ETCMx, Tlalnepantla, México