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Sharon Maldonado, Mante, México. Esta es la mejor experiencia y la mejor decisión que he tomado en mi vida, en este lugar he ganado y sigo ganando día a día más del Señor. Disfruto tener un tiempo íntimo y personal con Él, estar en Su presencia, respirarle, ir a Él y permitir que entre en mí. He visto que soy un vaso abierto y que sólo debo estar bajo Su impartición.
Mis ojos han visto que necesito que el Dios Triuno haga Su hogar en mi corazón, en todas las habitaciones y abrir cada puerta y ventana de mi ser y decirle diariamente al Señor: “Has Tu hogar en mi corazón, expón lo que hay en él, entra a donde desees entrar, mi corazón está completamente abierto a ti, no quiero poner un obstáculo, quiero que Tú te dispenses en mí. Señor, no soy para mí misma, sólo me importa lo que Tú pienses, abro mi voluntad a Ti, no quiero hacer más mi voluntad, sólo quiero llegar a ser un Dios-hombre. Amén, Señor”.
También he pasado días difíciles, pero gracias a esas circunstancias puedo volverme al Señor y buscar más de Su abundante gracia.
Me siento con libertad de decirle al Señor que lo amo y todo lo que logré, lo cuento como desperdicio para estar entre las miles de vidas preciosas, tesoros del corazón, puestos altos y futuros brillantes que han sido “desperdiciados” en el Señor Jesús. Para mí Él es digno de ser amado de esta manera y digno de darme a Él como ofrenda. Lo que he derramado sobre Él no es un desperdicio, sino un testimonio fragante de Su dulzura.
De ahora en adelante mi único objetivo es el mismo Dios. Quiero aprender a depender de Él hasta llegar a la meta, sin importar que el camino oscuro esté ni que costoso pueda ser.
(Entrenante en su primer semestre, primavera 2005) |
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