Sinai Dávila, San Nicolás, México
Gracias a la grande misericordia del Señor, Él me trajo al entrenamiento. Aquí he tenido la oportunidad de disfrutar y ganar mucho más de Cristo y de conocerlo aun más. Esto ha sido y es una experiencia única y el tiempo más valioso de mi vida, donde he podido permearme más de Cristo. En este tiempo he ganado mucho más de Cristo de lo que yo me imaginaba, ganaría aquí. En mi servicio con los niños, el Señor me mostró que aunque tenga cierto afecto para con los niños, tengo que aprender a laborar en Él. Necesito estar dispuesta para el Señor como veo en 2 Timoteo 2:21. Quiero ser un vaso para honra, santificado, útil al dueño y dispuesto para toda buena obra. Quiero estar dispuesta a ser entrenada para servir en toda buena obra. Y, no por mí misma. Mi deseo es que mi vivir, andar y hablar no sea el mío, sino Cristo en mí. Este es el mejor lugar en que he podido experimentar cada día y a cada momento a mi Señor. ¡Este es un tiempo y un lugar maravilloso!

(Entrenante en su tercer semestre, primavera 2004)

 

 

 
 
 

© Derechos reservados, 2004, ETCMx, Tlalnepantla, México