Síntique González, Monterrey, México.

Nací en la vida de iglesia, de familia y padres cristianos y cuando me reunía nunca pude contactar a Dios de una manera legítima. Pienso que siempre fue el Dios de mis papás, un Dios de religión. Antes de estar aquí en el entrenamiento de tiempo completo había escuchado de muchos entrenantes: “que tremendo y maravilloso lugar es éste” y realmente vine para comprobar si era cierto. Y gracias al Señor, puedo decir que sí, es cierto.

 

Así que desde que llegué al ETCMx, empecé a experimentar y disfrutar una comunión con el Señor de una manera personal y afectuosa ya que aquí se me proporciona el tiempo para edificar mi relación con Él. Esta relación es parecida a la relación entre personas, ¿cómo podría amar a una persona si no la conozco? Así mismo era mi relación con el Señor. Aunque decía que sí lo amaba, no era una completa realidad debido a que no lo conocía. Cuánto aprecio que ahora puedo decir que es mi realidad: ¡Amo al Señor!

 

Gracias al entrenamiento he podido crecer en mi vida espiritual, contactar al Señor, vivirle, servirle y no de una manera superficial, sino habitual a modo de que Él infunda Su ser en mí.

 

(Entrenante en su segundo semestre, otoño 2006)

 

 

 
 
 

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