Yucari Bermúdez, Cd. Victoria, México
El entrenamiento me ha ayudado a crecer en vida, ya que aquí no hay excusas de que no tengo tiempo para tocar al Señor. Primero, desde la mañana he aprendido a tocar al Señor invocando Su nombre para avivar mi espíritu, a que Él sea lo primero que toque en mi día. Segundo, a tocar Su palabra al orar-leer, y a fin de ser constituida con Su palabra. Es maravilloso que desde la mañana puedo iniciar un día nuevo con el Señor, siendo refrescada; y puedo disfrutar al Señor, porque Él es nuevo cada mañana. Estoy aprendiendo a comerlo y disfrutarlo cada día.

(Entrenante en su primer semestre, primavera 2004)

 

 

 
 
 

© Derechos reservados, 2004, ETCMx, Tlalnepantla, México